miércoles, 23 de agosto de 2017

La economía como enemigo de la alimentación


La economía como enemigo de la alimentación


Dependiendo de cierto nivel de ingresos, los recursos económicos a disposición son los que gobiernan nuestra alimentación.


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La disponibilidad de alimentos se influye por el tamaño de la población, y por otros factores muy importantes como son la economía, la política y la geografía.
La preocupación de la población que pasa hambre es la cantidad de alimento; en cambio, la población en un mercado en crecimiento económico, no sólo busca el aporte energético en los alimentos, sino que da prioridad a la salud, la dieta, la alimentación equilibrada, la gastronomía, etc.

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A nivel mundial crece la demanda de productos alimentarios a gran ritmo, pero la producción básica per cápita se ralentiza. Será importante el papel de los avances tecnológicos para dar respuesta a esta necesidad básica de la población de alimentarse. Cuando aumenta el número de personas en un país, comunidad o familia, las necesidades alimentarias también aumentan.
En el estándar de bienestar actual de nuestra población, el conocimiento de un individuo le hace llegar a un equilibrio entre las necesidades biológicas, comer lo que haya disponible y acumular, y sus conocimientos sobre nutrición y su relación con la salud le hacen tomar decisiones sobre su dieta, escogiendo productos, midiendo cantidades, aunque sea a costa de su capacidad y placer. Pero en esta selección que realiza es clave su economía personal. Y más por debajo de un cierto umbral económico.

¿Qué se encuentra en el mercado que suministre energía alimentaria al coste más bajo?



Si nos fijamos en los productos de un supermercado de nivel medio y seleccionemos 6 de diferentes  categorías: A) Productos recomendados de uso frecuente para una alimentación saludable. B) Productos con una recomendación de uso restringido (necesarios pero limitados). No se trata de categorizar productos “buenos” y “malos”, sino de uso frecuente o moderado (necesarios pero con control).
Recordemos que no existen productos buenos o malos, sino que dependerá de la dieta de cada individuo.

http://www.nuevatribuna.es


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La interpretación de las tablas A y B, según el muestro realizado a modo de ejemplo, nos dice que globalmente los alimentos recomendados para uso frecuente (Tabla A) tienden a ser más caros, aproximadamente unas 10 veces (en €/Kcal) que los alimentos recomendados de uso restringido o moderado (Tabla B).

El derecho a la alimentación es un derecho fundamental


Según palabras del Presidente de honor de Fundación Triptolemos, Federico Mayor Zaragoza: Los Derechos Humanos son inherentes e indivisibles. Pero uno de ellos, el derecho a la vida es el derecho supremo porque condiciona el ejercicio de todos los demás. Por esta razón, el derecho a la alimentación es un derecho fundamental. Es muy importante, asimismo, garantizar una dieta suficiente y de calidad para todos. La Fundación Triptólemos pretende facilitar una adecuada articulación de todo el sistema alimentario, que redunde en una mayor seguridad, disponibilidad y, lo que es realmente crucial, la confianza (siempre verificable) de los ciudadanos, desde los productos a los consumidores.



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